lunes, 27 de julio de 2009

"Gomorra" de Matteo Garrone


La mafia desmitificada

Una película debe juzgarse en el contexto en el que se estrenó -de no ser así, el mito Blade Runner no sería tal-, por ello, creo que las expectativas creadas sobre esta obra son exageradas.

Gomorra es una película sencilla, pero envuelta por el humo mediático de Roberto Saviano. El escritor ha ido ganando reconocimiento desde el día en que su libro se convirtió en un best-seller y fue amenazado de muerte por la mafia. Quizás, tanto reconocimiento mediático ha terminado por aupar a una película buena a un grado superior. En este caso, el público y los críticos no han sabido diferenciar ficción y realidad.

Matteo Garrone
, el director del trabajo, introduce elementos destacables en el film: el punto de vista del documental o la escasez de medios técnicos. Además, el escenario de los barrios bajos es perfecto para contar una historia allí cotidiana: la guerra entre clanes mafiosos. Y, estos rasgos, los hace convivir con un plantel de protagonistas, que son la verdadera joya de la película.

Los personajes viven en un barrio paupérrimo, donde las mafias son la ley. Todos ellos pierden en esta historia, porque todos participan (muchos de forma pasiva) en ese sistema. Pero, aunque la muerte sea también cotidiana, la mayor pérdida se encuentra en su dignidad. Incluso los personajes que más empatía pueden despertar en el espectador sufren por esa ausencia.


La clave de la narración es la manera en la que ordena a estos protagonistas: son una buena mezcla -jóvenes y adultos- pero que comparten una historia en las filas de un clan mafioso. También es básico las circunstancias en la que se plantea cada situación personal, y en la que ellos evolucionan perdiendo su dignidad para entrar en el sistema. Es un ciclo que no se rompe, y en el que tampoco hace falta profundizar en los personajes, todos están predestinados.

Y, al final, todo el caos se presenta como realidad, porque esa situación concreta es Nápoles.