martes, 8 de septiembre de 2009

Basura blanca: "El mensajero del futuro"



Esta entrada está dedicada al señor José Miguel Sánchez, de quien sospecho está detrás de la emisión por parte de TVE de "El mensajero del futuro", una película tan mala que se merece un homenaje. Gracias Txemi por las miles de cartas que enviarías a RTVE para que la programasen.

Alguien debería dar las gracias a Kevin Costner por su dilatada a la par que patética carrera como director de cine, porque si no fuese por él y sus deleznables "El mensajero del futuro" y "Waterworld", no sabríamos lo que es el buen cine.

Cuando yo era pequeño "El mensajero del futuro" era de mis películas favoritas, la echaban cada seis meses y, que demonios, era infantilmente entretenida. ¿Y qué hace tan mala a esta película? Empezemos por el argumento:

En un postapocalíptico año 2013 (a la vuelta de la esquina) los EEUU están hundidos en el caos y la anarquía y, guiados por el imperio del más fuerte y el feudalismo, se dejan gobernar por un haragán y cuatro desarrapados que imponen su ley a sangre y fuego. Pero un rebelde Kevin Costner liderará a un tropa aún más patética de leales servidores de la Administración central, es decir, de carteros, para recuperar la libertad y la democracia.


No me digan que no es genial, que el mismo tipo que te trae la factura del banco y las amenazas de Hacienda sea capaz de convertirse en un héroe que guíe en la lucha de los buenos para derrotar a los malos. Ya lo dice la Biblia: "Los carteros heredarán la tierra".

Y luego están esas interpretaciones, ese Kevin Costner intentando imitar al peor Bruce Willis, y ese guión, salpicado de frases tópicas personajes peor construidos que los de una telenovela de Antena 3. Quede para el recuerdo la breve pero intensa aparición del músico Tom Petty, dejando para el recuerdo uno de esos diálogos infames que cité antes:

Kevin Costner: ¡Eh! Usted es famoso.
Tom Petty (Dirigiéndose al cartero, ya por entonces héroe de la revolución): Sí, antes lo era. Oiga, usted si que es famoso ahora.




¿Quieren ver una película mala a la par que ridícula? No lo duden, ésta es su elección.