martes, 24 de noviembre de 2009

"Querida Wendy": El reino de los marginados


"Querida Wendy" es una extrañisima película que hace honor a sus particulares creadores, el director danés Thomas Vinterberg con guión de Lars Von Trier, fundadores de Dogma 95, aunque como todo en esta vida, es difícil mantenerse inamovible en sus convicciones, porque esta película es todo lo contrario de lo que defiende Dogma 95.

Vinterbeg y Trier narran la historia atemporal, en un espacio que nunca nos es localizado ni definido, (aunque todo tiene un aire a los EEUU de los años 70) de una pequeña ciudad dedicada a la minería, donde tal oficio pasa de padres a hijos de una manera sempiterna. En semejante ambiente se crían una serie de personajes que, por no ser lo suficientemente fuertes para la minería, son marginados por la sociedad y llevan una adolescencia penosa en la que abundan los insultos y demás desagravios.



Estos adolescentes, huérfanos, en algunos casos, o casi huérfanos (por la constante ausencia de sus padres) en otros, tendrán que aprender a hacer frente a la hipocresía con la que se les trata, con otras armas, por eso fundan el "pacifismo armado", y la sociedad secreta de "Los dandys". Su filosofía de vida se basa en una veneración cuasi divina hacia las armas de fuego (cada uno pone un nombre a su pistola) y a portar estas por la calle, lo que les hace sentirse más seguros de sí mismos, para, gracias a esto, pueden desarrollarse como personas felices y sin complejos. Eso sí, el "pacifismo armado" implica rechazar cualquier tipo de violencia y el uso de armas fuera del ámbito recreativo. De esta forma intentan separarse del mundo de los adultos, donde impera la ley del más fuerte.


La sociedad secreta de "Los dandys" marca su código de honor (una síntesis de los códigos samurais y de los caballeros medievales), conforman una suerte de logia donde se discute de filosofía, literatura, poesía, y sobre todo, se intentan ampliar conocimientos sobre las armas. De tal forma que el director crea un paralelismo entre el rechazo que padecen las armas de fuego, paradójicamente demonizadas por una sociedad violenta, y la margnalidad en que han vivido estos chicos.

Al final, los adolescentes se ven forzados a enfrentarse al mundo de los adultos para demostrar su supremacía moral sobre estos últimos.


La película ofrece una bella historia que arroja una interesante reflexión sobre el comportamiento en sociedad, una sociedad individualista donde se premia la ambición y la codicia, y la sensibilidad y la inteligencia son aplastadas por considerarse poco útiles. De tal manera que el film da la oportunida de resarcirse a aquellos que siempre han sido dados de lado