miércoles, 20 de febrero de 2008

Nicolas Philibert, es y tiene



Ayer día 19 de enero las campanas de la música lloraban amargamente el 28 aniversario de la muerte de Bon Scott, mítico cantante de la formación australiana AC/DC, quien, como muchos otros, murió de la más penosa de las maneras, ahogado en su propio vómito tras una intoxicación etílica, y como muchos otros, pateticamente jóven.
Como una dura metáfora de la vida, Bon Scott nos enseñó que a veces el mejor camino es el del medio, así un día despues de un concierto estaba meando en los servicios cuando entra un tipo que le interrumpe diciéndole; "ehh, tu quien eres ¿AC ó DC?" a lo que el implicado se vuelve, le pega una hostia que lo tira al suelo y le dice "yo soy el rayo que está en el medio".

Esta breve a la par que innecesaria anécdota me sirve de tributo a Bon Scott y como forma para introducirles en el tema en cuestión. La vida de toda persona está salpicada de días mas o menos absurdos donde le asalta la monotonía, a mi me ocurrió el sabado pasado, y como le ocurrió al agredido de nuestra anécdota, a veces la mejor solución es la más absurda e innesperada.
Así pude disfrutar junto con otro colaborador del blog, Alex, de la presentación en España del nuevo documental de Nicolas Philibert, "Retour en Normandie".

El director de otros documentales como "Ser y tener" o "El país de los sordos" presentó en un auditorio a rebosar el que es su noveno documental. Una regresión
al pueblo en que tuvo su debut cinematográfico hace 30 años, como asistente del director René Allio, en "Yo, Pierre Rivière, habiendo degollado a mi madre, a mi hermana y a mi hermano", una ficción basada en un parricidio real sucedido en 1835. Una película que se rodó con una mayoritaria participación de campesinos de la zona que nunca antes habían trabajado de actores. Y que como reveló recientemente en una entrevista al diario Público "Fue una gran responsabilidad, reclutar a los actores de la película entre campesinos de Normandía, ayudarles a superar sus miedos, disuadirles para que aprendieran el texto... eso generó encuentros extraordinarios".
Philibert vuelve a esos encuentros reuniéndose con los actores de esa película, hablando sobre su participación en la misma, los cambios que supuso en su devenir personal, la marcha actual de sus vidas en un pequeño pueblo normando. También aprovecha para hacer un pequeño homenaje a su padre, que participó en el film pero cuya escena fue cortada.

Así se crea un universo paralelo de reencuentros personales, anécdotas, que a la vez van convirtiéndo al espectador en uno más de ese minúsculo universo. También convierte el film en un magnífico documental sobre la vida en el campo, con la presencia constante de los cuidadores de cerdos, las máquinas trilladoras...
Una fantástica experiencia de vuelta a los orígenes que, partiendo de un tema personal del director, consigue implicar a toda la sala en una regresíon a la melancolía y a la juventud.

Fuentes:
Público
IMDB
Wikipedia
La Butaca

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola Guillermo muy buen artículo sobre todo lo de empezar mediante la anécdota de los AC/DC eso ha molado mucho,bueno me pasare más a menudo por esta página que parece tener cosas interesantes...deberías trabajar en fotogramas.

Un saludo.