lunes, 10 de marzo de 2008

América profunda

El esperpento en los tiempos de Google



Dirección: Jonathan Dayton
Valerie Faris
Guión: Michael Arndt
Intérpretes: Abigail Breslin (Olive), Greg Kinnear (Richard), Paul Dano (Dwayne), Alan Arkin (Abuelo Edwin), Toni Collete (Sheryl), Steve Carrell (Frank) .
Producción:
Marc Turtletaub, David T. Friendly, Peter Saraf, Albert Berger, Ron Yerxa.
Música:
Mychael Danna
Fotografía:
Tim Suhrstedt
Duración: 101 min.
Año: 2006
País: USA

Existe una pequeña película, de esas que disfrutas tranquilamente un sábado de resaca, llamada "Ratas a la carrera", con unos personajes planos y sencillos pero con un ritmo frenético y contagioso que, al menos a mi, me acelera el cerebro hasta límites cercanos a la locura paranoide.
"Pequeña Miss Sunshine" tiene un poco de ese ritmo narrativo heredado de las "road movies" y la profundidad y extravagancia de los personajes del "esperpento" creado a principios de siglo por Valle-Inclán.

La trama aparentemente sencilla, una familia que se traslada por carretera hasta California para llevar a su hija a un concurso de belleza, se convierte en un universo propio a raíz de una serie de tragicómicas desdichas que van transformando interiormente a cada personaje.
Gracias a un magnífico guión cada interpretación se convierte en principales en sí mismos, cada uno disfrutando de sus momentos de gloria y de sus propias penurias.

Unos personajes que se definen en algunos casos por lo que dicen o en otros casos por lo que no dicen. Un padre, Richard, obsesionado con el éxito y que desprecia a los fracasados porque piensa que no han luchado lo suficiente. Su momento de mayor definición personal viene con la frase "No digas perdón, es un símbolo de debilidad". Un adolescente antisocial, que odia todo lo que le rodea, que sigue fielmente las teorías de Nietzsche y cuya aspiración por ser piloto de combate le lleva a pasar 9 meses sin hablar como muestra de disciplina. Su desarrollo interior es sin duda uno de los más conseguidos del film.
Un abuelo heroinómano y caprichoso pero cargado de sabiduría y bondad, cuya filosofía puede resumirse con la frase "Follate a muchas mujeres hijo, no sólo a una, sino a muchas". Con tal majestuosa interpretación el actor Alan Arkin logró el Oscar a actor secundario.
Una hija que vive sólo para los concursos de belleza pero que aún sigue cargada de la inocencia y humanidad necesaria como para no ser culpable de la locura familiar.
Una madre que tiene que sacar adelante con su sueldo a su familia a la vez que aguantar sus constantes tonterías.
Y por último el tío Frank, un experto en Marcel Proust que tras un engaño amoroso intentan suicidarse sin éxito, durate el film es continuamente puesto como ejemplo de fracaso pero logra resarcirse a través de su poderosa retórica y filosofía. Sin duda uno de los personajes más completos, interpretado maravillosamente por un Steve Carrell que sorprende a propios y extraños con esta actuación tan diamentralmente opuesta a comedias como "Virgen a los 40" o series como "The Office". Sin duda uno de sus papeles más determinantes y uno de los más comprometidos por su dificultad y por tratarse de una película de bajo presupuesto.

Tras la larga sucesión de descalabros y obstáculos la familia, enfrentada entre ellos por pequeñas rencillas, logra el la redención tanto personal como familiar con una apoteósica escena final que recupera la extravagancia de la que hace gala la película.



Ahora que el infierno existe y está de moda nada mejor que ver está película varias veces antes de que todos vayamos irremediablemente a él.
(ya se sabe cada vez que te tocas te quedas ciego y dios mata a un gatito)
Yo la doy un 7.

1 comentario:

Daniel Rivas Pacheco dijo...

Es una de las pocas películas en las que he oído a todo un cine reirse hasta rabiar.

A mí me encantó