jueves, 11 de septiembre de 2008

Che, el argentino


Realismo e ideología en la Sierra Maestra

Es muy difícil hacer una película sobre un personaje histórico, sobre todo si hablamos de Ernesto Guevara, "El Che". Un hombre, una fígura, un símbolo. Para los jóvenes del siglo XX, "El Che" significaba la lucha, la revolución y, en último término, la emancipación.

Su muerte se convirtió en la escena final de una vida que se proyectaría como un modelo para una generación sedienta de cambios. La perfección de su lucha se alcanzó cuando el capitalismo contra el que él luchaba saboteó la fe de su escuadra y sus compañeros lo traicionaron. La CIA, por supuesto, el brazo ejecutor del imperio, estaba detrás.


En octubre de 1967 muere el hombre, no el símbolo. Su sombra se expande por el mundo y tras de si deja una estela de insubordinación que amenaza con contagiar a cualquiera. Washington es una ciudad en guerra, tomada por las manifestaciones en contra de la guerra de Vietnam. El polvo revolucionario se propaga entre los jóvenes y las autoridades no pueden contener la fuerza de la masa, porque está bañada en un elemento intangible: las ideas. La marcha hacia el Pentágono se celebra diez días después de la muerte de Ernesto Guevara. Incluso allí, en Estados Unidos de América, hubo imágenes de "El Che".


Steven Soderbergh nace en 1963. Con cinco años seguró que no entendió lo que ocurrió en París, Praga o en la capital de su país. Su generación vivió otros acontecimientos, pero la figura del revolucionario siempre estuvo presente.

Hacer una biografía sobre "El Che" en Hollywood es un proyecto muy arriesgado. El personaje que millones de jóvenes idolatraban se convirtió, con el paso de los años, en un asesino socio de Fidel Castro. La imagen de Cuba, para los jóvenes, cambió de manera drástica. Por eso, en la meca del cine, esta clase de temas no suelen estar bien vistos. Soderbergh asumió mucha responsabilidad.

El director ha acertado con una fórmula que contenta a casi todos: es un producto comercial, que a la vez atrae a los más reacios consumidores. "Che, El argentino" es una película que roza casi el límite del cine documental. Soderbergh supo escoger bien la trama (es una lástima que las dos partes del film no se proyectasen juntas), eliminó la información que no quería tratar y se centró en "El Che" que evoluciona luchando. La historia comienza cuando Fidel y Ernesto se conocen en Méjico; de forma rápida, el argumento avanza hasta que desembarcan en Cuba.


En la isla caribeña es donde se desarrolla una historia completamente distinta, tanto en el argumento como en la forma de grabar. El tono documental se acrecenta y se mezclan dos historias: presente y futuro. El futuro está grabado en blanco y negro: es un aspecto curioso porque en el ideario común sobre cine, esta técnica transmite pensamientos o hechos pasados. Y, además, sólo transcurre en una localización: EE.UU. "El Che" presente se intercala con él mismo, pero en el futuro: en la ONU, en una jornada parlamentaria. Con este transcurso de imágenes el director nos presenta dos personajes diferentes pero unidos por un lazo común: la revolución.
Guevara se enfrenta desde su tribuna contra las ideas, representadas por embajadores y compromisarios de otros países, que no soporta y que desea desterrar. Es un juicio sin valoración moral: el espectador es que el que escoge qué versión prefiere.


Por desgracia, la historia futura desaparece al final de la película, restándola profundidad ideológica, pero favoreciendo que la trama centrada en la guerra de Cuba se desarrolle de manera más amena, entreteniendo con acciones bélicas cargadas de escenas propias de ese género. En mi opinión es un error grave de Soderbergh, pero seguro que algún espectador agotado por los discursos prefiere esta versión.

El director del film acierta al mantener el estilo sobrio de la película. No crea un héroe, crea una realidad que se desarrolla ciñéndose perfectamente a los apuntes del propio "Che" ("Reminiscences of the Cuban Revolutionary War"; creo que en castellano es:"Pasajes de la guerra revolucionaria"). No hay planos personales, los actores no exteriorizan sus sentimientos; forman parte de un colectivo, y este se filma en conjunto. Por eso, apenas hay escenas en las que aparezca un personaje solo. La película recuerda a una obra de teatro de Shakespeare (Macbeth, por ejemplo) donde hay muchos personajes y donde todos son importantes.


Por lo demás, la película presenta diferentes personalidades: está la hipnótica de "El Che", la dura y controladora de Fidel Castro, la humorística de Cienfuegos, etc. El film concluye camino de La Habana, con una canción preciosa de Silvio Rodríguez. Entonces te das cuenta de dos cosas: la primera es que la película es una buena obra, sin pretensiones y marcada por el buen papel de Del Toro. Es un film que nunca pierde la objetividad y que no se mantiene sobre una epopeya; y dos que por qué leches no se proyectan "Che, El argentino" con "Guerrilla".

Un saludo, la redacción de CinemaScope35.

3 comentarios:

José Miguel dijo...

No he podido ir a verla esta semana pero intenteré ir la semana que viene. Lo único que no me gusta mucho es que sea tan documental. Me gustan más la subjetividad, me gusta que el director se moje, que nos diga algo, que nos tenga algo que contar y que nos dé su versión. Bien es cierto que la objetividad en es buena en ciertas películas, pero con una figura tan polémica y jugosa como la del Ché no habría estado nada mal una nueva opinión. Pero bueno, para gustos...

Y por cierto, Benicio es leche.

BoliBic dijo...

No me gusta la figura del Che porque se ha convertido en todo lo contrario a lo que prodigaba. Pero Benicio es uno de mis actores preferidos, junto a otros como Ron Perlman o Samuel Jackson...
Sólo por eso iría a verla
un saludo

Pablo dijo...

Quiero ir a verla, pero me da algo de reparo, ya que una película sobre la figura del Che (aunque me parece que existen un par de ellas mas), y contada por americanos, no se, no se. Porque yo creo que aunque este hombre fue un idealista, tampoco fue un pacifista, que se diga. De todas formas, lo mismo me arriesgo, y le pego un vistazo. Saludos!!!
http://pablocine.blogia.com