jueves, 11 de diciembre de 2008

En tiempos de la épica y la muerte


Dirección: Sergei Bodrov.
Guión: Sergei Bodrov y Arif Aliyev.
Intérpretes: Tadanobu Asano (Temudjin), Hongley Sun (Jamukha), Khulan Chuluun (Borte), Amadu Marmadakov (Targutai).
Música: Tuomas Kantelinen.
Producción: Sergei Bodrov, Sergei Selyanov, Anton Melnik y Stefan Arndt.
Fotografía: Sergei Trofimov, Rogier Stoffers.
Duración: 126 min
Año: 2007
País: Kazajstán, Rusia, Mongolia, Alemania.

Llevaba tiempo queriendo hacer una entrada como esta, una crítica a estrenos de cine, pero llevaba mucho sin ir al cine (desde el Festival de San Sebastián), bueno realmente no fue al cine a verla, eché mano del siempre fiel y legal internet y su p2p.

Pero no hagan como yo, porque esta película se encuentra actualmente en nuestras carteleras, no en muchas, pero si que se puede ver, y me consta que en versión original.

Al meollo, "Mongol" es un film kazajo que producido con dinero europeo, es decir, ruso y alemán, por tanto es una mezcolanza de cine asiático y occidental (atentos a esta idea porque es clave). Una película que comienza como posible trilogía sobre la figura de Gengis Khan (dígase "Chisin Jan"), así esta primera parte está dedicada a su infancia y su ascenso hasta khan (pronunciese "jan") de todos los mongoles.

El director ruso Sergei Bodrov ha tirado de presupuesto y nos deleita con la recreación adaptada de los primeros años de Temudjin (a.k.a. Gengis Khan). Para entender su vida debemos primero hacer primero un retroceso en el tiempo y un cambio de prisma espacial. Nos trasladamos a la Edad Media, al feudalismo, a la muerte y el ojo por ojo. En este marco de caos crece nuestro joven Temudjin, hijo de uno de los mayores khan de Mongolia. Desde el principio del metraje se manifiesta que esta es una historia de lucha y superación (adoradas por el público estadounidense). El joven Temudjin elige esposa con 10 años, su padre es asesinado y sus asesinos juran matarlo.
Pero también hay una lucha constante contra la naturaleza, una estepa hostil, desértica y gigantesca cuya única función en la Tierra parece ser aniquilar al ser humano (otra idea que apasiona a los americanos).

Así empieza un historia de venganza, continua huida y persecuciones a caballo de la que el espectador se cansa cuando al pobre Temudjin le capturan por decimo novena vez y su amada Borte (su prometida) es secuestrada. Al principio te causa una profunda pena, te parece una película triste, la lucha del hombre contra la Creación, lo podría haber escrito Unamuno. Pero se acaba volviendo penosamente cíclico. Eso sí, sirve para enraizarte dos fuertes conceptos clave, los mongoles viven del caos y la anarquía, y segundo, la vida de un mongol no vale más que la de una yegua, y la de una mongola menos.

La segunda parte de la película es más interesante, se centra en el ascenso al poder de Gengis Khan. El director consigue desarrollar los dos puntos fuertes de la película, los espectaculares planos de la estepa y las escenas de batalla. Porque si por algo se caracteriza esta segunda parte es por la lucha, Gengis Khan consigue reunir a unos cuantos incondicionales y con ellos se lanza al sometimiento de toda Mongolia, siempre bajo su propio pendón, nunca como siervo de otro khan. Aquí el director, en una escena donde Gengis (por inspiración divina) dota de leyes a los salvajes mongoles, tira de Biblia y hace una recreación de la entrega de las Tablas de la Ley a Moisés en el Sinaí, introduciendo el enésimo paradigma occidental en un film asiático.

Uno de los aspectos más interesantes de la película es, como ya he dicho antes, el tratamiento que Bodrov da a las batallas. Estamos acostumbrados a que las escenas de lucha entre numerosos soldados se produzcan a mucha velocidad, con numerosos planos y por tanto bastante confusión. En "Mongol" se produce un ralentecimiento del tiempo, casí una camara lenta, para que el espectador pueda apreciar el arte de la guerra mongol, el tipo de caballo usado, las armas, las protecciones, la estrategia. De esta forma se consigue cautivar al espectador con los aspectos tácticos de un ejército que controló la mitad del mundo conocido.

En definitiva, un film asiático (los actores son chinos, mongoles y japoneses) pero conscientemente creado para un público occidental, y mayoritariamente americano. Son dos horas justas que consiguen sumergirte en una época dónde la vida carecía de valor y la muerte era moneda de cambio. Una época de coraje, una época de valores míticos, una época de heroes. Otra época.
Película entretenida, influyente (de tal forma que cuando termines de verla irás directo a Wikipedia, y te maldecirás por no haberte interesado antes por los mongoles) y para los que crecimos en la E.S.O. es una buena dosis de historia que sólo hubiésemos conocido por el Age of Empires. Mi nota, un 7.

2 comentarios:

Daniel Rivas Pacheco dijo...

Aún siendo una película Kazaja, europea-rusa, tiene una marcada proyección internacional y desde el primer momento sabes que estás frente a una superproducción. Ese rasgo no quita que una historia tan cruel esté presentada de manera magistral y con un telón de fondo espectacular.

Es una pequeña dosis de inmersión en una época que, como has dicho, si no fuese por el Age of Empires apenas conoceríamos, xD

Irreductible dijo...

La ví ayer y me encantó.

Escenarios bien construidos, buena fotografía, incluso los efectos especiales son muy buenos (la batalla final está genial)

Increible, pero después de este pésimo año, esta peli medio rusa, se va a convertir en una de las mejores que he visto.

Un saludo