miércoles, 1 de abril de 2009

Pánico a una muerte ridícula


Ya lo decía Def con Dos.


La muerte da miedo, una muerte ridícula, pánico.
Este podría ser el epitafio de Lupe Vélez, actriz mejicana que triunfó en el Hollywood de los años 20, conocida como "la explosiva mejicana" por su tormentosa vida sentimental que incluyó affairs con Gary Cooper, se supone que Charles Chaplin, para después casarse con Johnny Weissmüller.

En 1944 embarazada de su último amante, y ante la negativa de éste de casarse con ella, decide suicidarse a la manera de las grandes diosas griegas. El 13 de diciembre organiza un fiesta, tras ella, se retira a su dormitorio, donde ha dispuesto velas y flores, se maquilla y se depila el vello púbico en forma de corazón. Se tumba en la cama, se desnuda e ingiere una gran cantidad de seconal.

Hasta aquí todo muy bonito, en ese momento la combinación de fármacos y alcohol, ingerido en la fiesta, la hacen sentirse mal, tras las primeras arcadas se levanta para ir al baño, vomita antes de llegar a la taza, pisa su propio vómito, resbala y se golpea la cabeza contra el lavabo, cae al suelo y muere. A la mañana, cuando encontraron el cadaver en un baño de sangre, el maquillaje se la había corrido.

Pánico a una muerte ridícula

3 comentarios:

José Miguel dijo...

Curisa historia. Me da pena y risa a partes iguales. Claro, se habría puesto de cenar hasta el...

Möbius el Crononauta dijo...

Al menos consiguió lo que quería, y hoy todavía la recordamos.

Saludos

Aitor Fuckin' Perry dijo...

Bueno, al menos cenó bien. Imagina lo que tiene que ser irte al otro barrio después de comerte una salchica del Lidl.