lunes, 7 de septiembre de 2009

"Ghost Dog" de Jim Jarmusch (I)


... Trata de un negro samurai que es asesino a sueldo

Jim Jarmusch es la imagen que define el término "cineasta independiente". En la entrevista del último número de Cahiers du Cinema España se muestra cómo este autor rompe con las convenciones fijadas para cualquier producción. El director de "The limits of control" habla, por ejemplo, sobre la escritura de ese guión: "Para mí, un guión es sólo un mapa que se crea de antemano que debe crecer a medida que trabajamos. De algún modo he enfatizado este concepto en esta película".

"Ghost Dog: The Way of the Samurai
" es una película que encaja bien en el esquema narrativo de Jarmusch. Incluso la sinopsis puede explicarse como la sucesión de anécdotas que sufre un personaje. Así, la historia avanza según las acciones de Forest Withaker: un samurai que sirve como asesino a sueldo a su "maestro". Él es un asesino visto con la óptica moderna, pero se ciñe al código de los samurais y acata las órdenes de su jefe; en verdad, es un guerrero. El protagonista es anacrónico y su personalidad es surrealista, por ello, comparte el mismo molde con los protagonistas de la filmografía de Jarmusch. Además, es un hombre marginal, que vive en un tejado y que sólo se comunica con palomas mensajeras. Si a esto añadimos que los hechos ocurren en una urbe norteamericana, ya vemos muchos rasgos importantes del director.

Otro detalle básico de Jim Jarmusch es la mezcla de idiosincrasias, culturas y razas, que existe entre sus personajes. En "Dead Man", por ejemplo, Johnny Depp era ayudado por un indio americano. Y, en "Ghost Dog", Forest Withaker sirve a la mafia italiana, critica a la sociedad occidental por desligarse de la naturaleza; y su mejor amigo es un francés con quien no dialoga porque hablan idiomas diferentes -posible guiño a su relación inicial con Roberto Benigni, porque se hicieron amigos sin hablar una lengua común-. Me imagino que Jarmusch, con esta coctelera, consigue enlazar ese "mapa" que luego será el guión definitivo.


Es reseñable que el cineasta sepa narrar una historia firme, que va a los hechos desde el comienzo y que no se entretiente en un ritmo pausado -al estilo de Kurosawa- que el carácter oriental pudiese imponer a la película. Muchas veces, se asocia la idea de que el cine independiente tiene otro ritmo distinto al comercial, quizás más realista y minimalista. Incluso, Jim Jarmusch sustituye las transiciones tradicionales entre secuencias por fragmentos del código del samurai, lo que obliga a una reflexión interna al espectador. Con ello, también, ayuda al personaje a dibujarse en la historia, y da una guía al público para entender por qué existe el samurai Ghost Dog.

"Ghost Dog: The Way of the Samurai" está nutrida con ese aura de cine oriental que he nombrado arriba; aunque no sólo afecta a Forest Witaker, sino también a la propia estructura narrativa de la obra. Esto se hace evidente con la referencia al libro "Rashomon" que lee la hija del "Don". Como en el texto japonés, hay espectadores, que no participan, pero que son básicos para el conjunto, porque los hechos no serían los mismos sin ellos.

Esta entrada pretende ser el comienzo de una monografía sobre Jim Jarmusch. En próximas entregas: "Dead Man" y, por supuesto, "The limits of control".

- Contenido adicional:
Jim Jarmusch en "Los 10 magníficos" de TCM

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