domingo, 17 de enero de 2010

"Un tipo serio", cosas de judíos


Cada vez que pienso en los hermanos Coen, Etahn y Joel, no puedo menos que imaginarme a dos estrafalarios guionistas escribiendo "dude" y "fuck" cada tres líneas. Artistas del humor ("O Brother", "El gran Lebowski") que, en cuanto les da la gana, se descuelgan con profundos thrillers criminales de impagable factura ("Fargo", "No es país para viejos"). Unos genios.
Aunque para ser sinceros, yo creo que en todas sus películas hay algo de humor y algo de thriller. A lo largo de su carrera se aprecia una intensa labor de conocimiento del ser humano. Unas veces canalizado en trágicas miserias, y otras en comedias disparatadas, porque la vida es así, tronchantemente trágica.

Definir "Un tipo serio" ("A serious man") como una comedia negra es una gran imprecisión, porque no son sus personajes los que fuerzan el humor, es su vida y sus circunstancias la que crea un ambiente barroco y patético, que, en ocasiones, hacen sonreir.
En su última película los Coen se centran en la vida de un profesor de física judío en una apacible ciudad americana a mediados de los años 60. Agobiado por los problemas familiares (su mujer le pide el divorcio, su hijo adolescente le roba dinero) y laborales, decide buscar un sentido a su vida mediante la religión, y convertirse en un devoto judío.



Los hermanos Coen utilizan al protagonista, Larry Gopnik, para mostrar la angustia de los personajes ante el cumplimiento de las severas normas éticas de la religión (en concreto del judaísmo ortodoxo, pero podría ser cualquier otra religión) que impeden a Larry encontrar un sentido a la vida. Además ponen de manifiesto la nulidad del mensaje religioso para dar respuesta a los problemas de la vida cotidiana, ya que éste se centra en aspectos abstractos sin dar soluciones o aliviar la angustia (las conversaciones con los rabinos resultan reveladores a éste respecto)


Ya he dicho antes que el protagonista, Larry, es, en la ficción, profesor de física, una excusa de los directores para introducir teorías científicas, como el "Principio de indeterminación de Heisenberg" o el "gato de Schrödinger" que plantean una existencia (valga la redundancia) indeterminada y cambiante, ya que como dice Larry; "Ni yo entiendo la teoría del gato". Es decir, es imposible entender el sentido a la vida, porque no la tiene. ¿Su mensaje?, seamos dueños de nuestra vida y vívela con calma, "Somebody to Love"

Y después de toda esta disertación sobre el "sentido de la vida" y la existencia religiosa, tengo que decirlo: Esta es una película sobre judíos, y en muchos casos para judíos. Así, si uno no sabe unas cuantas cosas sobre ellos puede andar un poco perdido, por ejemplo: ¿Qué es un bar mitzvah?, ¿por qué es tan importante?, ¿y la cábala? ¿y un rabino? ¿a qué viene esa preocupación por la nariz? En mi opinión, ofrece un interesante punto de vista sobre una comunidad judía occidental, pero puede llegar a ser tedioso y desconcertante.

Para finalizar, la película es abstracta, puede que mucho, y excesivamente barroca, hasta el punto del hastío. Me costó lo inenarrable meterme en la historia, es áspera, lenta, complicada. La atmósfera y los personajes son absurdos y, al principio, el pobre Larry no me importaba un carajo. Aunque al final le coges cariño.

P.D. Para fans: Es mucho más inteligente que "Quemar después de leer", aunque menos graciosa. Tan disparatada como "O Brother", y tan reflexiva como "No es país para viejos".

P.D.2 La músca es un acierto.