miércoles, 9 de abril de 2008

Entrevista a Sean Ellis (Cashback)

Cashback. Calentando motores: sólo quedan dos días


El pasado día 22 de marzo os hablamos de Cashback, un film de Sean Ellis que esperamos con muchas ganas.
Además, gracias a nuestros compañeros de Cine Magazine Online, os podemos ofrecer el corto completo que fue nominado a los Oscars en el año 2004 y que es la base del largometraje que llegará a nuestras pantallas el próximo 11 de abril.

Hoy, mientras paseaba por Cinemaspop, he leído una entrevista al director de la película, así que os la transcribo de forma literal.
Por ahora, ésto es todo lo que os podemos ofrecer, pero dentro de poco podremos disfrutar de la película en las grandes salas de España.

Entrevista con Sean Ellis (Fuente: Cinemaspop):

Es un fotógrafo de renombre internacional, ha dirigido vídeos musicales y películas de publicidad… Le llevaron todas estas actividades de forma natural a dirigir una película?
Hoy en día, gracias al vídeo, puedes hacer películas por nada. Pero cuando era joven, la única forma en la que podías practicar haciendo películas era con el costoso proceso 16 mm. Así que para crear las imágenes que tenía en mi mente, primero miré hacia la fotografía, aunque mi objetivo siempre ha sido convertirme en un cineasta.

Pero ¿tuvo que aprender un nuevo oficio cuando dirigió Cashback?
Aprendes en el trabajo cada día, especialmente en un rodaje. Pero la forma principal en la que aprendí fue viendo películas. Siempre he estado obsesionado por la pregunta, “¿Por qué me gusta una determinada película?” Desde que era un niño, siempre he escrito en un diario lo que me gustaba, en términos de fotografía, efectos especiales, o incluso los créditos.

¿Así que no tenía ninguna presión particular cuando dirigió su primera película?
Sabe, cuando eres un fotógrafo, tienes unas doce personas en el set, esperando a que hagas algo con tu cámara. Pero cuando eres un director, estás rodeado por un director de fotografía, un ingeniero de sonido, un supervisor de vestuario, un diseñador de decorados, etc. Y puedes confiar en ellos. Así que en ese sentido, hay menos presión sobre un director que sobre un fotógrafo. De hecho, eso es lo que me gusta de hacer una película: trabajar con otras personas.

Para su primera película, escribió un guión, también…
No soy guionista. Mi deseo de escribir viene del hecho de que no estaba leyendo nada interesante. Luego alguien me dijo, “¿Por qué no escribes tú mismo?” Así que eso es lo que hice. Pero no soy escritor, necesito visualizar mentalmente primero toda la película antes de ponerla en un papel. Así es como trabajo. Es un poco laborioso y extraño.

Esta película se montó de forma increíblemente rápida…
Habiendo dirigido el cortometraje (Nota: que fue incluido en la película), me preguntaba como desarrollaría esta historia para convertirla en un largometraje. Una vez que encontré el principio y final, me dije a mí mismo, “De ahora en adelante, escribiré diez páginas al día.” Así que la escritura de hecho llevó siete días. Luego, entramos en pre-producción.

¿Se da cuenta de que este tipo de cosas nunca sucede en el cine?
He sido contactado por los estudios, pero todos su proyectos tardaban demasiado en despegar. No podía entenderlo. Decía, “Tenemos un guión. ¿Por qué no podemos filmarlo?” Me dijeron que no era tan sencillo como eso, que necesitaba más desarrollo o re-escritura, etc. Estaba harto de eso, así que escribí un guión y dije, “Aquí está la historia. Hagamos el reparto, el presupuesto y rodémosla.” Y eso fue lo que hicimos.

Tan simple como eso…
Pero si eso es lo que sucedió! Mi teoría es que si las cosas tienen que suceder, sucederán…
Y si no tienen que pasar, entonces habrá una buena razón.

¿Hasta que punto la historia de Ben es la suya?
Lo es de algún modo. Nunca he trabajado por la noche en un supermercado. Pero la habilidad de Ben para detener el tiempo, para suspenderlo, y para capturar las emociones –eso es como mi trabajo como fotógrafo-. Y los recuerdos de infancia de Ben son más o menos míos. El de la au-pair sueca, por ejemplo, es genuino (ríe). Pensar que algunos creen que es un estereotipo!

¿Es la visión de la belleza de Ben la suya?
Parcialmente. Es verdad que puede haber algo deprimente sobre la belleza. Cuando te encuentras con ella por sorpresa, es tan intenso… Si es una obra de arte, o un hombre o una mujer que te encuentras en la calle…A veces paso las horas siguientes en momentos como ese… Y hay tantos de ellos! Va a tu cabeza, es tan poderoso.

Con Cashback, uno tiene el sentimiento de que quería trabajar sobre la subjetividad…
Las películas que me gustan tratan de emociones. Eso es lo que busco, historias en las que te sumerges, inmerso emocionalmente. Así, con Cashback, también quería llevar al público en un caudal ininterrumpido de pensamientos y acciones –las de Ben-. Cada escena tenía que fluir de la anterior en una especie de corriente de percepciones que lleva al público sin que se den cuenta. De ahí, los flashbacks, por ejemplo, que tenían que permanecer casi imperceptibles, sin ninguna ruptura, para poder seguir el progreso de Ben. Ese es también el motivo detrás de las escenas en las que vamos de un escenario a otro sin ningún corte.

¿Diría que hacer películas es “hacer tiempo”?
Si. Y tienes que tener algo que decir. Cuando haces una película, trabajas en la duración, o en una serie de momentos, mientras que en fotografía, todo el trabajo está concentrado en capturar una fracción de segundo…

El supermercado es un escenario común en nuestras vidas, pero poco usado en el cine. ¿Cómo fue, rodar en un lugar como ese?
Es un escenario “auto-iluminado”. Añadimos muy poco en forma de luces. Puedes hacer un supermercado interesante, pero al principio, no quería –es un lugar triste para Ben-, y así tenía que ser para nosotros también. Luego, cuando entramos más y más en la imaginación del narrador y él empieza a disfrutar del supermercado, lo dimos más colorido brillante de forma imperceptible, más atractivo. Eso es lo que ves en la segunda parte de la película.

Una de las elecciones importantes que hizo como director fue contratar a Sean Biggerstaff para el papel de Ben. Él no es un protagonista joven típico…
Él emite algo no agresivo, tiene un aura de calma. También es relativamente maleable. Para la prueba de pantalla, le pedí grabar la voz en off usando diferentes acentos. Luego pasé un tiempo soñando en la película mientras escuchaba esta grabación en la que mostraba una amplia variedad de voces. Pero la razón principal por la que lo elegí fue que realmente no lo ves como un pervertido sexual (ríe). Porque si lo piensas, lo que Ben hace es un poco sospechoso. Si pudieras detener el tiempo y aprovecharte de ese poder para desvestir a las mujeres, ¿se lo dirías a todo el mundo?!
Probablemente no… Era muy consciente de este escollo. Tan pronto como con el cortometraje, recuerdo enseñar la películas a amigas y preguntarles, “¿Pensáis que este tipo es un pervertido?” Si hubieran dicho que sí, todo hubiera estado equivocado. Necesitaba que dijeran que era adorable, conmovedor, e idealmente incluso que dijeran algo así como: “Sabes, no me importaría si hiciera lo mismo conmigo”!

Tuvo que dirigir a los actores –esa es una de las principales diferencias de ser un fotógrafo…
Los actores son muy interesantes. Para mí, un buen director es alguien que conoce gente, que entiende cómo trabajan y que usa eso para obtener lo que quiere. Es un arte y es muy complicado. Pensar que los actores lo hacen para ganarse la vida es una locura. Con Sean Biggerstaff, él trabajó mejor bajo presión y eso significó no enseñarle lo rodado y no elogiarlo demasiado. Esta incertidumbre le hizo usar sus instintos y tiene un instinto estupendo! Por otro lado con Emilia Fox (Sharon), tuve que pasar mucho tiempo describiendo el personaje y su pasado antes del rodaje para que pudiera sentir por lo que estaba pasando Sharon y luego interpretarlo a partir de ahí de forma tan hermosa.

Emilia Fox dijo que la película podía ser descrita como “una forma de aprender a amar la imperfección”. ¿Está de acuerdo con esto?
Creo que la película nos dice que lo que nos pasamos la vida buscando, a menudo está justo frente a nosotros. Y si nos tomamos el tiempo para ver las cosas con calma, encontramos en nosotros lo que queremos o encontramos formas de obtenerlo. Y lo que supuestamente es imperfecto puede ser visto de forma diferente. Creo que la pequeña chica con brazos peludos es adorable, no sé por qué.

La película está llena de alusiones como esa, como la escena con el trozo de bocadillo deambulando de Sharon.
Todos fantaseamos con las historias de amor de Lo Que el Viento se Llevó. Pero la realidad es muy diferente. Algunas cosas insignificantes o embarazosas pueden provocar encuentros. Algunas cosas terriblemente embarazosas me han sucedido, las cuales, en retrospectiva, resultaron ser hilarantes además de conmovedoras después de todo. En situaciones como esas, estás lejos de posar, estás expuesto. Es interesante.

Con su ojo aficionado a la observación, prestó atención especial a los papeles secundarios…Para mí, los papeles secundarios deben ser vivos. Si no lo son, no tienen razón de ser en la película. Quería que la gente se identificara con ellos, para que se comportaran de formas que la gente reconozca o en las que reconozcan a sus amigos. Me inspiré en conocidos o amigos de amigos. Otros vinieron gracias a los actores que los interpretaron, como Jenkins, el gerente. El actor nos hizo reír tanto en el cortometraje que quería escribir un gran papel para él. La atmósfera fue muy buena en el rodaje y pudimos usar varias improvisaciones.

Como sus fotos, la película a veces es muy sexy. ¿Tiene una teoría para esto?
No, no ha nada más subjetivo. Intento filmar cosas por instinto que personalmente encuentro muy sexy. Respecto a la iluminación, mi experiencia me permite justo saber lo que saldrá bien, eso es todo. El resto es una cuestión de apreciación personal. Por ejemplo, volviendo a la au pair sueca, fue una de las experiencias más sexys de mi vida y sin embargo mi memoria debe haberlo adornado bastante. De hecho, cuando lo recuerdo ahora, veo la reconstrucción que hice para Cashback, y el recuerdo real de ello se ha ido…


Un saludo, redacción de CinemaScope35.

4 comentarios:

Guillermo Rivas Pacheco dijo...

Que ganas tengo de verla, yo ya estoy acampando en la puerta del Saide Carlos III.Traed bocatas y cerveza!!

José Miguel dijo...

Ese enlace ahi! jaja Gracias! Jode yo tambien tengo ganas de ver la peli ahora que he visto el corto, de verdad, tiene muy buena pinta, espero ke no nos defraude!

javimagikomundo dijo...

habra k bajarsela redios!

Guillermo Rivas Pacheco dijo...

Tioooooooo que te oye la SGAE no digas eso nunca más en internet