jueves, 3 de junio de 2010

El Mavi Marmara y Ron Ben-Yishai


Escribir un blog de cine no significa aislarse de la realidad social, del sufrimiento palpable. Y durante los últimos días no he parado de leer, frustrado y enfadado, las consecuencias de otra acción de terrorismo de estado por parte de Israel. En aguas internacionales, bajo la bandera de un país aliado (Turquía), el ejército hebreo asaltó -sin mediar provocación, ataque alguno u otra razón lógica- el 31 de mayo el Mavi Marmara, el barco que formaba parte de una flota de ayuda humanitaria destinada a Gaza.

En el medio Periodismo Humano, Alberto Arce narraba la noticia durante las primeras horas, donde sólo había confusión, escasez de datos y desinformacion. Alberto Arce es el primer nexo de unión que encuentro en este blog para poder denunciar la injusta realidad palestina, pero a través de una pantalla de cine -que es de lo que solemos hablar en Cinemascope35-. Porque él es una voz autorizada, que conoce bien lo que es ese viaje en barco hasta Gaza, y lo que implica saltarse el bloqueo israelí para poder informar al público de la barbarie; lo hizo en 2008, cuando rodó el documental To shoot an elephant (ganador de un premio de Amnistía Internacional), sobre la matanza de inocentes que produjo la operación de Israel, denominada Plomo Fundido.

El segundo nexo de este artículo de actualidad con el cine se encontraba en el Mavi Marmara: Ron Ben-Yishai, periodista israelí, famoso por ser un corresponsal de guerra siempre expuesto a las balas, y siempre esquivo. Ari Folman lo retrata en su obra maestra Waltz With Bashir (reseña Cinemascope35) como un hombre que elude las balas como Superman, que camina erguido mientras su cámara gatea aterrorizado. Es un personaje más de la película, que es entrevistado por el director para contar su versión de lo ocurrido en Líbano.

En el ataque a la flotilla, Ron Ben-Yishai es también uno más en el Mavi Marmara, que da su versión de los hechos, que explica para su periódico lo que allí se vivió. Y que esquiva también las balas de los soldados de su propio estado. Su historia difiere respecto a la de otros periodistas, pero merece la pena valorarla; pero luego está la versión oficial del ejército israelí, tan idiota y salvaje como la de sus aliados americanos en Afganistán o Iraq.

En un futuro, Alberto Arce o Ron Ben-Yishai deberían realizar un documental sobre el olvido colectivo de un pueblo, igual que hizo Ari Folman con esa obra de arte llamada Waltz with Bashir. En un futuro idílico no se escribirían historias como la de Folman, o la del Mavi Marmara.

Fotografía de Olmo Calvo Rodríguez (Flickr)

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