jueves, 23 de abril de 2009

Clase maestra de interpretación

Sólo con una mirada

En la primera entrega de mi psicoanálisis personal recurrí a dos personajes extraídos de series de televisión. Ahora, también son dos, pero esta vez, del cine.

Cuando reseñé Frost/Nixon hablé de la excelente interpretación de Frank Langella. Fallé con mi previsión, y al final no se llevó el Oscar. En el contexto de la película, el actor daba vida a su personaje gracias a la expresividad corporal y, más en concreto, facial. Ese mismo aspecto es básico en el personaje Gaspar (Kaspar) Hauser, que Bruno Schleinstein interpreta con maestría en la película "El enigma Gaspar Hauser" de Werner Herzog.


- Frank Langella consigue que la figura de Nixon como político se difumine en la de Nixon como anciano afable: los prejuicios se aparcan durante la película. El actor domina el lenguaje corporal y lo utiliza, impone el predominio de su figura en el plano. La entrevista transcurre con planos cortos y cercanos, que exigen el máximo a los dos actores. Frank Langella comunica con su mirada, e invitan al espectador a ser persuadido por el político. Además, su interpretación es una clase maestra: la atención, con los primeros planos, recae en el rostro, y así hace evolucionar a su personaje que pasa por todos los estados de ánimo.


- Bruno Schleinstein, en el papel de Gaspar Hauser, se enfrenta a un reto: dar vida a una persona que ha vivido encerrado y que no sabe comunicarse, ni casi andar. Un ser humano por educar. En la película se narra muy bien la evolución de Gaspar Hauser y las etapas de conocimiento del lenguaje. El actor sabe transmitir rigidez a su papel, lo que nos hace sentir inseguridad. Gaspar Hauser parece una estatua y el dinamismo del ser humano corre por la cara. Remarca bien que su cuerpo es un maniquí que se mueve a los antojos de otros, que le ayudan a aprender.

Hay humor es sus movimientos, pero en conjunto, su interpretación te invita al análisis del propio ser humano. Bruno Schleinstein consigue hacer pensar a los espectadores gracias a su evolución como ciudadano educado.

La comunicación corporal de estos dos actores recuerda a la interpretación teatral, un aspecto que el cine actual debe recuperar porque muchas veces prima la técnica por encima de los actores

En estos dos personajes, la fuerza recae en la mirada. Gaspar Hauser y Nixon despiertan interés cuando entendemos lo que sus ojos nos quieren contar. Por ello, me gustaría alcazar esa fuerza, y conseguir que una mirada sea suficiente.

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- Klaus Kinski

Contenido Adicional:
- Bruno Schleinstein (Bruno S.) es músico y pintor. Pincha aquí para ver algunos cuadros suyos

1 comentario:

Möbius el Crononauta dijo...

Gaspar Hauser, una que aun no he visto, pero la historia me parece muy interesante.

Frank Langella, otrora Skeletor.. bien por él.

Klaus Kinski, vaya tipo... todo un personaje con carisma a lo brackwurst.

Saludos